Reseña del gastrónomo
Ya había pasado por el lugar un par de veces y había captado mi atención, sobre todo la
terraza que se antojaba sabrosa para tomar el café acompañado de un buen desayuno y
es que El Molletero, o también conocido como la molletería por algunos, es un lugar que
desde el 2016 abrió sus puertas en Av. Vallarta a unas cuadras de la Minerva. Para el
2018 cambiaron su dirección, pero no de sazón, y se establecieron en la esquina de Av.
La paz y Calle Marsella en la Col. Americana. Su concepto inició como ese desayuno
familiar de los domingos que hacía la señora de casa y que le quedaban deliciosos. Los
molletes, siempre sorprendiendo a la familia con ingredientes distintos, pero con el mismo
pan birote, tesoro tapatío. Los tienen dulces y salados y aunque en realidad es su mayor
oferta, ofrecen todo tipo de antojos mañaneros.
En compañía del buen Mateo Peregrina, nos citamos ahí para ver si cuadrábamos
alguna idea para un negocio y que, aunque no llegamos a buen puerto, sí disfrutamos de
buena compañía y desayuno y aquí te cuento.
Como siempre, ordené 3 platillos para compartir. Iniciamos con unos buenos molletes de
pancita $85 todos los molletes vienen en pares, éstos los confeccionan con una buena
base de frijoles peruanos refritos unos buenos cubos de pancita guisados en su propia
manteca, cual carnitas, a la que al tener el dorado buscado sumergen en una salsa roja
para terminar su elaboración. Montan en los panes una buena porción a todo lo largo y
gratinan, en salamandra, con un queso asadero que funde a la perfección.
Seguimos con unos chilaquiles especiales $115 tiene gran variedad de sabores y
nosotros nos inclinamos por la salsa de chipotle. Es un platillo para llenar el tanque en
una sola parada. Vienen abundantes con una salsa muy bien impregnada en totopo de
tamaño chico (se agradece el tamaño para que el bocado tenga mejor experiencia) se
acompañan cebolla morada en pluma y con crema aparte (para los intolerantes) y una
buena espolvoreada de queso fresco y cierran el antojo acompañan con un pequeño
mollete de queso bien gratinado.
Por último y para seguir en lo de la dieta ésta, compartimos unos huevos benedictinos
$149 éstos los preparan sobre dos rodajas de pan fleiman, al que cubren por una buena
rebanada de jamón de pierna que le dan una ligera pasada por plancha y en donde
montan el huevo pochado, en su punto. Aquí no bañan el platillo con la salsa holandesa
como tradicionalmente se presentan, sino; te la sirven aparte para que tu bañes a tu
gusto. Acompañan con unos frijoles refritos aguaditos con un par de totopos para aquello
de vivir las texturas.
Tienen platillos para todos los gustos, bowls, frutas, huevos, chilaquiles, platillos light,
wraps y hot ckaes entre otros. Ven y disfruta en familia.
Larga vida El Molletero.
¡Sé feliz!
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