Reseña del gastrónomo
Manejando el otro día por las calles de Chapalita, vi un lugar nuevo, al menos para mi,
llamado Pascuala Fonda, queda justo en la esquina de Av. Tepeyac esquina con 12 de
Diciembre a un par de cuadras de Av. Las Rosas. Ahí en una casona con patios hacia
afuera y salón interior, sirven desayunos hasta medio día con el concepto hype que ha
venido ganando terreno y que nos transporta a nuestras raíces mexicanas. Habló de esos
desayunos de rancho que con tanto antojo a veces añoramos.
Desde que llegas al lugar, el aroma a leña te transporta y te llena de recuerdos de esas
escapadas de la ciudad en donde probábamos nuevos platillos, frijoles buenos, tortillonas
recién torteadas, de esas gordas llenadoras. Cuenta con mucha vegetación y un
mobiliario cómodo de madera.
Y pues bien, decidí ir en compañía del buen Pablo quien me pidió una cita y propuse
Pascuala. Como siempre, pedí compartir algunos platillos de antojo de ambos y aquí te
platico que tal.
Iniciamos con un buen taco de lengua $80 ellos lo anotan como taco de guiso, entre los
que tienen; lengua, costilla, rajas, pollo con mole, huevo en salsa, chicharrón, papas con
chorizo entre otros. Como bien lo comenté, venía en una tortillona gande de maíz, mas
gruesa de lo normal y con muy buena temperatura, en un plato de barro y en su interior ya
gran cantidad de una lengua suave y tierna muy bien cocida cortada en cubos que acaban
en una salsa verde muy característica de este platillo, su sazón perfecta. Digna de
compartir.
Seguimos con una tortilla embarazada $130 (si lleva algún guiso, si no lleva $75) en un
plato trinche de barro, ponen una buena cama de frijol aguado lleno de sabor de pueblo, y
encima una tortilla a la que cuando está en comal y se infla, abren y vierten en su interior
un huevo crudo que se coce con lo caliente. Emplatan arriba de los frijoles y bañan con el
guiso de tu gusto. Yo como buen tragón, lo pedí con chicharrón que en estos lugares es
casi la especialidad. Es de cubos grandes, carnoso y lleno de sabor a esa grasita y a lo
dulce de su carne. Que hasta su salsa acabas cuchareando para dejar el plato rechinando
de limpio. Gran platillo, no lo dejes pasar.
Para terminar y como antojo del buen Pablo pedimos la gordita con guiso de costilla $90
es más bien una sope de buen tamaño, para comer con tenedor y cuchillo. Confeccionado
con la misma masa de la tortilla y directo al comal, no frito. Una vez que se coce y deja
incluso algunos dorados, bañan con sus frijoles multimencionados y terminan con una
buena porción de un buen guiso costilla de cerdo, también generoso, un preparado muy
sabroso y tradicional que dejan por horas en cocción hasta dejar en su punto.
Todo tiene un toque ahumado por la leña y le da ese singular sabor de esta tradicional
comida.
Larga vida Pascuala fonda.
¡Sé feliz!
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