Reseña del gastrónomo
Piquillas Mazatlán, abrió sus puertas alla por el año 2010 en el paradisiaco puerto sinaloense meramente como bar, y logró tener 2 sucursales: una en el centro y otro en la marina. Y durante la pandemia del 2020 y reconstruyendo el negocio, dio un giro para convertirse en restaurante, ofreciendo lo que ahora sirve con tanto éxito; comida del mar, con creaciones propias y otras a las que les dan su toque y sazón. Así es como hace unos meses abrieron sus puertas donde anteriormente estaba la pizzería inefable (reseña 118 de marzo 10, 2022) que por circunstancias propias tuvo
que cerrar sus puertas, dando cabida a este nuevo restaurante. Dónde todos sus ingredientes los traen del mismísimo Mazatlán diariamente. Así pues, acudí en compañía de mi compadre Yoni, que vive en Chiapas, para ponernos al día con una buena comida y un par de cervezas bien heladas. Iniciamos con Tostada de pescado laminado $90 lo preparan con pescado corvina, que ahúman en frío y rebanan en láminas delgadas, estilo sashimi digamos, que montan sobre una tostada que previamente se le unta una mayonesa de ajo rostizado, cebolla morada en pluma, hojas de cilantro, rajitas de chile manzano y una salsita ponzu de lo más sabrosa. Seguimos con La Especial $110 es una tostada de mariscos, que lleva en su base la mayonesa de ajo rostizado a la que le montan una cama de pulpa de jaiba (como un
ceviche que tiene pepino y cebolla) pulpo y camarón cocido troceados y bañan con una
salsita verde a base de cilantro con chile serrano con bajo picante. Se percibe pequeña
pero es muy abultada en lo vertical.
Gustó tanto la cama de jaiba que tenía la La Especial que pedimos una orden de jaiba
$230. La presentan en un plato trinche de color azul marino, que contrastaba
perfectamente con lo color de la carne del molusco y el verde del aguacate en pedazos
generosos, cubriendo toda su superficie. La disfrutamos preparándonos una buenas
tostadas. A éstas les pusimos unas gotas de una salsa casera de chile morita que esta
súper adictiva y sabrosa. De picor medio alto. También tienen otra de serrano rojo que
intercalaba a cada bocado. Ambas excelsas.
Pedimos por úlitmo dos medias ordenes de ostiones en su concha $240 c/u la primera
al natural. Con sabor a mar, de lo mas fresco que he probado, con el aftertaste adecuado,
solo necesitaron unas gotas de limón y una más de la salsita macha descrita. La otra
media docena fueron de unos preparados, que no estaban en menú de estilo asiático a
base de una salsita de adobo con aceite de ajonjolí con una sierra marinada en salsa
oriental que coronan con una rodaja de chile serrano. Éstos fueron al grill, y claro
cambiaba su textura pero siguieron sorprendiéndonos por lo buenos que estaban.
Piquillas sin duda ganara muchos adeptos porque es un gran concepto, tienen muy buen
servicio y su producto se siente fresco. Que en los mariscos uno se da cuenta al primero
bocado.
Tienen aguachiles y zarandeados por los que volveré par probarlos.
Larga vida Piquillas.
¡Sé feliz!
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