Reseña del gastrónomo
Hace poco más de 3 meses, abrió este restaurante, Palo Alto, sobre Av. Montevideo, justo frente al parque jardín de Francia, que es el que queda detrás de la iglesia la Madre de Dios, Col. Providencia.
Muy bien montado con una terraza que da al frente y en su interior otra terraza que da a un huerto, donde ellos pretenden cultivar y cosechar sus propias hierbas y algunas verduras.
Cuentan con el chef Jesús López, que entre otros lugares fue quien aperturó Pamplo con tanto éxito, hace ya unos años.
Con colores cálidos en su decoración y una atmosfera de tranquilidad con música de fondo que invita a la charla y a lo íntimo nos préstamos a ver la carta Daniela y yo.
Su cocina es internacional y no es muy extensa, te puedes encontrar un gyro, una buena burrata, sopa de tomate, pulpo frito, pizzas, sandwiches, entre otras cosas.
Nosotros iniciamos con una pizza de aguacate $225 sí, así nos quedó la cara también al leer ésta en la carta y por ello nos decidimos. La curiosidad mató al gato, bien dicen… y la verdad es que está buenísima. Rompiendo todo paradigma, ésta es una pizza fría, no tiene salsa de tomate. En su base le ponen un buen y aromático aceite de oliva, lajas de un aguacate maduro en su punto y una lluvia de cebollín, una vez partida la pizza coronan cada triángulo con una porción de burrata que bendicen con pimienta recién molida. Es un agasajo al paladar, es una nueva manera de disfrutar este platillo y una de las mejores entradas que conozco. Tiene esa masa delgada y crujiente que te hace pensar que no pecas en absoluto.
Seguimos, muy contentos, con el carpaccio de pulpo $210 uno podría pensar que los carpaccios de pulpo, que normalmente ofrecen en los restaurantes son de cajita, o ya comprados listos para servir, claro con el toque diferenciador de cada restaurante, pero aquí las cosas son diferente. Aquí lo cocen y cortan muy fino a cuchillo lo que le da ese sabor a frescura con el que cuenta, viene bien ahogado en un aliño a base de olivo y serrano que le da un toque espectacular sin ser picoso, pero sí sabroso y una espolvoreada de perejil recién picado.
Para cerrar con broche de oro, no podíamos dejar pasar un buen sandwich de roast beef $245. Bien se dice en el argot que menos es más y así es este sandwich, solo lleva unas buenas láminas de esta proteína que ellos mismos confeccionan, una buena mayo dijón y arúgula con un poco de aderezo de la casa. Adornan con medio pepinillo persa encurtido con unos pocos granos de sal y una buena untada de la mayo en el plato para que sigas en embarrada tradicional de este platillo.
Larga vida a Palo Alto.
¡Sé feliz!
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