Reseña del gastrónomo
Qué grato es escuchar historias en donde, la superación y las ganas se juntan con el éxito. Y es la historia de Jorge, un escritor de profesión, uruguayo, que llegó a México en al año 1993 e búsqueda de esta agua milagrosa y que tomó tanta fama en aquella época, me refiero al agua de tlacote, que brotaba en un rancho de Tlacote, Querétaro. Y es que un tio de él estaba muy mal de salud y querían apoyarlo de esa manera.
Se quedó en la CDMX y en su oficio, venía muy seguido a la perla tapatía, de la que se enamoró y acabó por abrir un Asador uruguayo llamado Hablemos de Asado hace poco menos de 5 años.
El lugar es impecable, todo muy limpio y en su lugar, tienen no más de 8 mesas y un gran asador a la vista. Jorge está ahí al pendiente y tiene un super trato de 10.
Ordenamos para iniciar unos chorizos uruguayos $60 c/u ellos los hacen, no son comprados, son asados, obviamente, y de color muy claros, con sabor suave, nada que ver con el tipo de chorizo que comemos en la ciudad, poco parecido al argentino, pero de sabor más suave, menos especiado. Lo sirven en rebanadas, gran plato.
Ordenamos un par de ensaladas, La Uruguaya y la de la casa $145 c/u la primera era una mezcla de lechugas, tomate en gajos, cebolla morada en pluma y orégano con un aliño muy ligero pero muy aromática. Es muy fresca y sencilla. La segunda, tiene mucho más contenido y es de sabor más intenso, equilibrado, un poco dulce diría yo. Tiene mix de lechugas, espinacas, aceitunas, queso de cabra, pepino y tomates cherry. Ambas presentaciones son muy buenas.
Después llegó unas berenjenas a la parmigiana $150 a diferencia de como las había comida, estás vienen en torre (2) con 4 rebanadas a las que le ponen esta salsa tan rica de pomodoro y la gratinan (la rebanada de arriba) con queso mozzarella. Estaban buenísimas, con esa suavidad con la que quedan una vez cocidas y y ese sabor sutil que suele acompañarlas, más la suma del queso y su salsa. Un imperdible.
De carnes pedimos 3 cortes al centro (éramos 4 comensales) Un chuletón $750, un cuadril $350 y un vacío $350. Llegaron a la perfección de cocimiento. Los ordenamos al punto. El chuletón es muy grande y lo acompaña grasa exterior que le da un sabor inigualable, pero mi preferido sin duda fue, el cuadril, como de pulgada y media si no es que dos de ancho, con un sabor a leña y super jugoso. se llevó la tarde. claro sin demeritar los otros que también estuvieron muy bien. Y es que una mala cocción y que tu carne no llegue al termino solicitado o que lo devuelvas porque quedó menor, no es profesional en un restaurante que se especializa en ello. Aquí fue la miel sobre hojuelas.
Larga vida Hablemos de asado.
¡Se feliz!
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