Reseña del gastrónomo
En mis flautas favoritas cambiaron la receta tanto de salsita chile como de grasa con la que las fríen y estaba en búsquedas de unas nuevas consentidas. Y, aunque a mi me gustan las de pollo, encontré unas que bien llenan el hueco, aunque son de pierna, de cerdo, pero muy limpia y con un sabor extraordinario. Cenaduría Elys, inició hace 14 años, a unos pasos de Ávila Camacho y a un par de cuadras de Federalismo. Como todo restaurante con éxito, comenzó con un local y después añadió otro y le siguió con un tercero, conformando ahora un lugar MUY limpio y con la mejor atención que haya tenido en un restaurante de este tipo. El servicio muy rápido y la atención impecable como sus mesas, que son de plástico. En compañía de mi amiga María, en viernes nos dirigimos ahí, llegamos y había muchas personas afuera esperando, nos dieron una ficha y al poco tiempo, unos 5 min, nos llamaron para darnos mesa. Y nos dispusimos a saborear esos olores, aquí nuestro pedido;
Iniciamos la flauta de carne $44 las tienen también de papa, pata, frijol, picadillo, requesón, marciana (carne y queso), loca (carne, queso y rajas), lengua (de cerdo) y cabeza. De muy buen tamaño, casi sobresalían del plato, en tortilla raspada, muy dorada y crujiente, por dentro carne mal deshebrada, que para mi gusto es mejor porque aprecias el dentro de pequeños trozos, se siente abultada y pesada, no escatiman en su relleno. Gran sabor por dentro, un gran dorado perfecto y una salsita dulce en su punto, la presentan con lechuga picada en tiras y queso fresco espolvoreado y un espejo0 de salsa. No traían crema, pero pedí y nos mandaron un botecito con una crema de rancho espectacular. Ahora son mis favoritas.
Seguimos con una tostada de carne $25 que compartí. Es de pierna y la confeccionan de la manera tradicional y sencilla. Una buena embarrada de unos rico frijoles refritos en su base, un buen puño de carne sobre ellos, su lechuga y queso cotija espolvoreado y una buena dosis de su salsa dulce. Yo usé también esa crema y que levantó el platillo. Así mismo, la acompañé con una de las dos salsas en mesa, ambas pican, una de chile de árbol y vinagre y la otra de árbol con tomatillo.
Por último, compartimos también, un excelso pozole chico $65 tienen otros tamaños; mini, mediano y grande y puedes pedir proteína extra. Con un caldo un poco clarificado, que no se sintió grasoso en ningún momento. Se queda el sabor del caldo de la cocción de todas sus carnes, sus granos perfectamente reventados y como empieza el frío en la ciudad, me cayó muy reconfortante y reparador. Sin duda de los mejores de la ciudad, qué, acompañado de esa salsita de chile de árbol, lo deja espectacular. Un must que probar en la ciudad.
¡Sé feliz!
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