Reseña del gastrónomo
Hay un común denominador que he encontrado entre quienes tienen mucho éxito cocinando y vendiendo carnitas. Y no solo es que sean michoacanos, sino; que tengan 20 años haciéndolo. Y esta es la historia de Alex, quien desde ese tiempo inició su carrera en su natal Quiroga, Michoacán.
Para después de 12 años de oficio, trasladarse a la zona metropolitana en donde inicio, y tomó fama, en Av. Ramón Corona casi con Camino Real a Colima, en la entrada de Santa Anita pueblo. Después, hace unos 4 años se acercó a periférico, instalándose en Camino a Santa Anna Tepetitlán. Que es esta ancha calle que sigue pasando periférico por López Mateos hacia el sur. Ahí, sobre la banqueta estuvo 4 años para, hace 6 meses mudarse enfrente en un local bien establecido. En donde de entrada te encuentras un par de taqueros atendiendo la fila de personas que van llegando para pedir sus tacos. Y es que ahí donde vemos que se arremolina la gente, ¡ahí es!
De inicio al formarte, ves que se estira la mano de un taquero hacia a ti y te ofrece un taco de cortesía así así, como de bienvenida y mientras esperas vas probando la delicia de estas carnitas. Este es con solo una tortilla y con un poco de carne al centro. Nada que ver con lo que está por venir.
Tacos de carnita $20 tienen básicamente de todo. Su método de cocción inicia con un buen sellado de todas las piezas para luego hacer este confit (sí, los mexicanos también podemos ser elegantes en nuestras cocciones) que es esta técnica de sumergir en grasa la carne para que se cocine. El primer taco que me dieron era de solo maciza, ya que como te la ofrecen sin preguntarte, es el parque que más gusta. Yo el primero lo pedí de costilla. Ahí no la manejan como tal ya que, dicen, era difícil de comer en taco por el hueso. Pero te dan aldilla que este parte muy jugosa y llena de sabor que comúnmente también nombran falda. Y claro coronado con cuero de lo más bueno que he probado. La carnita de color café intenso, con ese sabor profundo y algo dulce al final.
El segundo taco lo ordene, una vez que me acabé el primero para que no se enfriara, éste fue de maciza con buche y cuero. Sí cuero porque merecía repetir, es para el taco lo que Sancho es para el Quijote. Y la verdad es que no soy tan fan del buche, pero me insistieron tanto mis amigos que me di, y en verdad está de lo más suave y bueno. A veces lo había sentido algo chicloso, pero aquí no es el caso, se siente como al dente, y al morderlo sale ese sabor en forma de líquido celestial.
Tiene una isla llena de salsas con alto y bajo picor, cebolla, rábanos, etc para vestir los tacos a tu gusto. También tiene cuartos, medios y kilos para llevar, pero la mayoría llega a taquear.
¡Sé feliz!
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