Reseña del gastrónomo
Había escuchado muchos comentarios de esta nueva plaza comercial Punto Sur recién
inaugurada en el sur. Es moderna con buenas tiendas, amplio estacionamiento y una zona
de restaurantes muy atractiva.
Para celebrar el cumpleaños de mi padre, fuimos a Campomar. Este restaurante que llego
a Guadalajara hace casi 6 años y que ahora, tienen 3; Chapalita, Providencia y Punto Sur.
El restaurante es alegre, lleno de bullicio, con mucha vida, ambiente que antoja quedarse
y lo que es mas importante, con el cliente al centro de su entrega de valor. Desde que
llegas todos los empleados tienen una sonrisa, se vuelcan al servicio ¡qué bien se siente
ser atendido como Dios manda!
Como éramos una mesa grande, y me gusta la tragazón, tuve la oportunidad de probar
muchos platillos, ahora sí me sentí como gorda en tobogán.
Para empezar, de cortesía, te sirven un preparado de marlin para tostadear, en realidad es
mas cebolla que marlin pero con buen sabor, además a caballo dado….
De entrada, ordené un cebiche de atún “mis tres chiles”, $165 que de enchiloso no tenía
nada mas que sabor bien condimentado. Viene con atún cortado en cubos, preparado con
tozos de chile morrón y un toque de clamato.
Llegó el segundo tiempo, camarones zarandeados, $215 los ofrecen con o sin cáscara los
pedí con cáscara y la cabeza, ya que al cocinarse aportaran mejor sabor. Los presentan
en una tablilla donde no cabe uno más. Es ½ kilo de camarón con una salsita picosita de
muy buen sabor, que bien pudo haber sido más espesa, no digo como una salsa bbq en
una costilla, pero si algo menos aguado. Lo digo sin quitarle mérito al platillo que era muy
bueno y que quizá pudo haber sido mejor.
Probé los langostinos al mojo de ajo mixeados, es un plato con ½ kilo de langostinos
enteros con piezas grandes que te invitan a entrarle de lleno a mano limpia. Con esa
mantequilla que escurre con sabor a ajo suave, una delicia.
Uno de mis hermanos ordenó Pescado para freír, $197 es un huachinango frito hasta dejar
todos sus bordes crujientes y una carne suave y muy jugosa. Es como lo mejor de dos
mundos, chicharrón de pescado y una carne tierna por dentro, perfecta para taquear.
viene montado en una tablilla que hacen que quede parado.
Después de tanto festín de postre solamente probamos, lo que al cumpleañero le
enviaron de la casa, brownie con helado de vainilla, el pan esta cocinado con trozos de
nuez y azúcar caramelizada que te van encontrando al morder. Muy bueno.
Todas las porciones del restaurante son generosas, característica que ya no se ve tanto en
restaurantes de mariscos, para que cuando vayan compartan o bien; vayan sin desayunar.
Por último les comento que no aceptan reservaciones, cosa que veo muy mal ya que tiene
mucha clientela y con tanta oferta gastrónica en la ciudad, sí demerita estar esperando
hasta 1 hora para poder obtener mesa.
¡Se feliz!
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