Reseña del gastrónomo
Bajo la sombra de un gran árbol, en la confluencia de camino real a Colima y prolongación Mariano Otero (la Av de solectron pues) inicio hace 14 años, Juan Manuel, la venta de carnitas. Ahí acomodaba su cazo y de la manera mas ortodoxa que pudo, ofreció sus deliciosos manjares, hasta tomar esta fama que se le conoce e instalarse en un local y hacer su primer intento de restaurante, al paso de algunos años, el dueño del local se lo pidió, sí, pensando que podía aprovecharse de su fama y hacer lo mismo creyendo le iría bien. Y como bien sucede en estos casos ¡a Juan Manuel le fue mejor! consiguió un gran terreno donde hizo un gran restaurante con estacionamiento e inició este gran y éxito restaurante Las Duarte.
Tienen dos tandas de cocimiento, la primera la ponen a las 2 am y la segunda a las 6 am. de esa manera siempre ofrecen una carnita recién salida y siempre se acaba, no hay recalentado de un día a otro.
Sólo abre de jueves a lunes y ofrecen gran variedad; costilla, aldilla, pierna, lomo, buche, lengua, pancita, cuero, riñón y chicharrón.
El estacionamiento queda en la parte posterior del local, entras y con mesas de metálicas rojas y un gran movimiento dentro, te asignan lugar y de inmediato de te atienden.
Tienen por kilo para llevar $320 o para comer ahí $340, medias ordenes $180 y chica $100, Tacos dorados $11 con carne el doble, taco blandito $22, ahogadas y lonches $45.
Yo inicie pidiendo una orden de chicharrón de 100 gr que es lo mínimo que venden y del que les debo el precio. Viene súper tronador y es de ese que tiene un poco de carnita pegada por debajo y que con la salsita roja de chile de árbol y la verde que tienen, no tienen pierde alguno. De hecho, probe un par asi solo y el resto los espolvoreé a los tacos para que tuvieran una capa con diferente textura lo que resultó buenazo.
Pedí blanditos de buche que vienen de un color diferente, mas subido en el café que como lo ofrecen en otros lugares. en tiras muy bueno y de centro suavecito.
Otro de pancita que tiene estas partes crujientes y carnosas llevándote lo mejor de dos mundos en un bocado, y que en compañía de la col que ofrecen, le da esa frescura en cada mordida.
Por último, en de maciza que viene un poco deshebrada y con sus bordes de color terracota, con gran humedad interior y un sabor excepcional.
Toda la vida he comida carnitas y me gustan mucho, pero creo que nunca había probado unas tan buenas en la ciudad. Dice Juan Manuel que no le pone nada, pero en realidad es solo celoso de su receta que deja dulzor ligero en todas las piezas y ese sabor que solo los grandes cocineros de Uruapan saben dar a este platillo tan singular y de tanta aceptación tiene.
¡Sé feliz!
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