Reseña del gastrónomo
Almacén de botellas es un gran lugar, un gran lugar con personalidad y muy buena
comida. Su oferta culinaria esta basada en antojos y delicias que, a través de los viajes de
los dueños han recogido y aterrizado aquí de la mano del chef Alan Gómez. Ellos
conforman Cervecería Porfirio y como algunas otras casas cerveceras, en diciembre
2023, abrieron este espacio y se han hecho de una fama muy positiva gracias a la
variedad de platillos que ofrecen y su propuesta de cervezas de todo el mundo con la que
cuentan. A un lado tienen un desayunador que abre de 8 am a 3 pm inspirado en comida
monchosa del que les platicaré en otro ocasión.
De inicio pedí una cerveza yamamoto $90, que es una rice lager que llegó con la
temperatura perfecta y un sabor suave para arrancar actividades.
Inicié con La Hamburguesa de trufa $290 es una verdadera maravilla, llena de sabores y
texturas. Automaticamente ingresó a mi top 5 de hamburguesas de la ciudad. Tiene un
gramaje, en su carne de res, de 160 gr misma que mezclan con tocino, lo que le da una
sabor a cada mordida. Cuenta con queso reclette, una mermelada de higo, cebolla
crujiente y una mayonesa de trufa que perfuma y da un sabor único. Su pan,
delicadamente suave, confeccionado con ojuelas de papa para dar esa sensación
bombonesca, la acompañan con un pickle de la casa.
Seguimos de antojo con unos Garlic butter tenders $245 que son 4 piezas de tiras de
pollo empanizado que se pasa de crujiente y de bueno, jugoso por dentro y suave al
dente. Los bañan con una salsita blanca a base de ajo y adornan con chips de ajo y
cebollín pa´la foto.
Al son de una música alternativa, nada invasiva para poder platicar. Llegó un Sando de
ajo negro $295. Sando es la palabra japonesa que se refiere a sandwich, se confecciona
con pollo empanizado que previamente se marina por 24 horas en salmuera (buttermilk) y
se monta en pan de caja japonés, llamado nama shokupan o pan de leche, que es
sumamente esponjoso, al que le cortan las orillas, pincelean con mantequilla derretida, y
meten al horno a tomar ese bronceado caraterístico. Lo cortan en mitad y lo presentan en
plato bañado en la salsa de miso de ajo negro. Éste se hace dejando en calor por tiempo
prolongado (semanas) expuesto el ajo, hasta que se torna de este color, y toma sabor un
poco dulce con notas ácidas.
Por último y como burla a los nutriólogos, probamos unos Pot Stickers $210 o mas bien,
para entenderle, mejor conocidas como gyozas. Con relleno de suadero (sí, por eso las
pedí) tropicalizando así un antojo totalmente lleno de sabor, con lo mejor de dos mundos.
Son 5 y se presentan en un espejo de una reducción de su jus.
Grandes platillos tienen aquí, todavía me queda por probar algo libanés, algo español y
algunos platillos italianos que brillaban en su carta.
Larga vida Almacén de Botellas.
¡Sé feliz!
Add a comment